Louis O. Mink, “El contenido de la narrativa”

“Se puede considerar cualquier texto de un discurso directo como una conjunción lógica de afirmaciones. El valor de verdad del texto no es entonces más que una sencilla función lógica de la verdad o falsedad de las afirmaciones individuales tomadas por separado: la conjunción es verdadera si y sólo si cada una de las proposiciones son verdaderas. De hecho la narrativa ha sido analizada, especialmente por el intento de los filósofos de comparar la forma de la narrativa con la forma de las teorías, como si no fuera más que una conjunción lógica de declaraciones referidas al pasado; y de acuerdo con un análisis semejante no se plantea el problema de la verdad narrativa. Sin embargo, la dificultad del modelo de la conjunción lógica es que no es un modelo de narrativa. Es más bien un modelo de una crónica. La conjunción lógica sirve bastante bien cómo representación sólo de una relación ordenada de crónicas, que es «… y entonces… y entonces… y entonces…». Sin embargo, las narrativas contienen indefinidamente muchas relaciones de ordenación, e indefinidamente muchas formas de combinar estas relaciones. Es esta combinación a lo que nos referimos cuando hablamos de la coherencia de una narrativa, o de la falta de coherencia. Es una tarea no resuelta de la teoría literaria clasificar las relaciones de ordenación de la forma narrativa; pero, sea cual sea la clasificación, debería estar claro que una narrativa histórica pretende la verdad no simplemente de cada una de sus aserciones individuales tomadas distributivamente, sino de la forma compleja de la propia narrativa”.

 

LOUIS O. MINK, “Narrative form as a cognitive instrument”, The Writing of History: Literary Form and Historical Understanding, ed. Robert H. Canary y Henry Kozicki, Madison, Wis., 1978, pp.143-144

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Fernand Braudel, “Historia narrativa”

“La historia narrativa tan querida por Ranke nos ofrece (…) (un) destello pero no iluminación; hechos pero no humanidad. Obsérvese que esta historia narrativa siempre pretende relacionar «las cosas exactamente tal cual sucedieron en realidad» (…). Sin embargo, de hecho, en su propio modo encubierto, la historia narrativa se trata de una interpretación, una auténtica filosofía de la historia. Para el historiador narrativo, la vida de los hombres está dominada por accidentes dramáticos, por la acción de aquellos seres excepcionales que surgen ocasionalmente, y que a menudo son los dueños de su propio destino e incluso más del nuestro. Y cuando hablan de «historia general», de lo que realmente están hablando es del cruce de estos destinos excepcionales, pues obviamente cada héroe debe medírselas con los demás. Se trata, como sabemos, de una equívoca falacia”.

 

FERNAND BRAUDEL, “The situation of History in 1950”, On History, trad. por Sarah Matthews, Londres, 1980, p.11

G. W. F. Hegel, “Narración e historia”

“La palabra historia reúne en nuestra lengua el sentido objetivo y el subjetivo: significa tanto historia rerum gestarum como las res gestae. Debemos considerar esta unión de ambas acepciones como algo más que una casualidad externa; significa que la narración histórica aparece simultáneamente con los hechos y acontecimientos históricos. Un íntimo fundamento común las hace brotar juntas. Los recuerdos familiares y las tradiciones patriarcales tienen un interés dentro de la familia o de la tribu. El curso uniforme de los acontecimientos, que presupone dicha condición, no es objeto del recuerdo; pero los hechos más señalados o los giros del destino pueden incitar a conservar esas imágenes, como el amor y el sentimiento religioso convidan a la fantasía a dar forma al impulso que, en un principio, es informe. El Estado es, empero, el que por vez primera da un contenido que no sólo es apropiado a la prosa de la historia, sino que la engendra”.

 

 G. W. F. HEGEL, Lecciones sobre filosofía de la historia universal, Madrid, 1974, p.137