Fernand Braudel, “Historia narrativa”

“La historia narrativa tan querida por Ranke nos ofrece (…) (un) destello pero no iluminación; hechos pero no humanidad. Obsérvese que esta historia narrativa siempre pretende relacionar «las cosas exactamente tal cual sucedieron en realidad» (…). Sin embargo, de hecho, en su propio modo encubierto, la historia narrativa se trata de una interpretación, una auténtica filosofía de la historia. Para el historiador narrativo, la vida de los hombres está dominada por accidentes dramáticos, por la acción de aquellos seres excepcionales que surgen ocasionalmente, y que a menudo son los dueños de su propio destino e incluso más del nuestro. Y cuando hablan de «historia general», de lo que realmente están hablando es del cruce de estos destinos excepcionales, pues obviamente cada héroe debe medírselas con los demás. Se trata, como sabemos, de una equívoca falacia”.

 

FERNAND BRAUDEL, “The situation of History in 1950”, On History, trad. por Sarah Matthews, Londres, 1980, p.11

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G. W. F. Hegel, “Narración e historia”

“La palabra historia reúne en nuestra lengua el sentido objetivo y el subjetivo: significa tanto historia rerum gestarum como las res gestae. Debemos considerar esta unión de ambas acepciones como algo más que una casualidad externa; significa que la narración histórica aparece simultáneamente con los hechos y acontecimientos históricos. Un íntimo fundamento común las hace brotar juntas. Los recuerdos familiares y las tradiciones patriarcales tienen un interés dentro de la familia o de la tribu. El curso uniforme de los acontecimientos, que presupone dicha condición, no es objeto del recuerdo; pero los hechos más señalados o los giros del destino pueden incitar a conservar esas imágenes, como el amor y el sentimiento religioso convidan a la fantasía a dar forma al impulso que, en un principio, es informe. El Estado es, empero, el que por vez primera da un contenido que no sólo es apropiado a la prosa de la historia, sino que la engendra”.

 

 G. W. F. HEGEL, Lecciones sobre filosofía de la historia universal, Madrid, 1974, p.137

Jorge Luis Borges, “Nueva refutación del tiempo” (I)

“Cada instante es autónomo. Ni la venganza ni el perdón ni las cárceles ni siquiera el olvido pueden modificar el invulnerable pasado. No menos vanos me parecen la esperanza y el miedo, que siempre se refieren a hechos futuros; es decir, a hechos que no nos ocurrirán a nosotros, que somos el minucioso presente. Me dicen que el presente, el specious present de los psicólogos, dura entre unos segundos y una minúscula fracción de segundo; eso dura la historia del universo. Mejor dicho, no hay esa historia, como no hay la vida de un hombre, ni siquiera una de sus noches; cada momento que vivimos existe, no su imaginario conjunto. El universo, la suma de todos los hechos, es una colección no menos ideal que la de todos los caballos con que Shakespeare soñó —¿uno, muchos, ninguno?— entre 1592 y 1594. Agrego: si el tiempo es un proceso mental ¿cómo pueden compartirlo millares de hombres, o aun dos hombres distintos?”.

 

JORGE LUIS BORGES, “Nueva refutación del tiempo”. En Obras Completas, Otras Inquisiciones (1952), Emecé Editores, Buenos Aires, 1974, p.762