Johan Huizinga, “Los objetos de la historia cultural”

“Los objetos que interesan a la Historia cultural son las múltiples formas y funciones de la cultura tal como nos la revela la historia de los pueblos o los grupos sociales, su condensación en figuras culturales, en motivos, temas, símbolos, formas conceptuales, ideales, estilos y sentimientos. Cada una de estas formas puede ser de por sí objeto de una de las ciencias culturales especializadas: los motivos literarios y el estilo del lenguaje, tema de la Historia de la literatura; el estilo, tema de la Historia del arte; las ideas, la Historia del espíritu. Pero lo son al mismo tiempo de la Historia de la cultura en general, considerados como los escenarios en que se desarrolla el gran drama de la historia misma.

 

La ciencia de la religión y la etnología nos dicen, a través de sus conceptos, qué significa en la vida cultural el mito, la consagración, los actos sagrados, los juegos combativos, las asociaciones secretas, etc. La Historia de la cultura, por su parte, se encarga de ir poniendo de relieve a cada paso las proyecciones y la aparición de estos fenómenos en el curso abigarrado de la historia misma. El conocimiento de estas formas puede representar una ventaja para ella en cuanto a la mejor comprensión de los acaecimientos especiales y, a su vez, la Historia de la cultura puede servir de confirmación y ofrecer puntos de apoyo a los sistemas de aquellas ciencias específicas. Hay, además, numerosos objetos que interesan a la Historia de la cultura y que se hallan al margen de aquellas zonas especiales o cruzan a través de varias de ellas. La bucólica, por ejemplo, no guarda relación solamente con la literatura y con las artes plásticas, sino también con la danza, la música, la vida social y la teoría política; es, en una palabra, un tema cultural. Funciones culturales como las de servicio, honor, lealtad, obediencia, sumisión, resistencia, espíritu de libertad, podrán ser si se quiere, consideradas cada una de por sí, temas de sociología; pero el tratamiento sistemático que esta ciencia les de no permitirá llegar a resultados definitivos si la Historia de la cultura no se encarga de presentarlas, en sus distintas formas y efectos cambiantes, a través de los siglos y de los países”.

 

JOHAN HUIZINGA, El concepto de la historia y otros ensayos, Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1980, pp.68-69

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Clifford Geertz, “El concepto de cultura”

“El concepto de cultura al cual me adhiero (…) denota una norma de significados transmitidos históricamente, personificados en símbolos, un sistema de concepciones heredadas expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales los hombres se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento de la vida y sus actitudes con respecto a ésta”.

 

CLIFFORD GEERTZ, The interpretation of cultura, Nueva York, Basic Books Inc., 1973, p.89 [trad. española: La interpretación de las culturas, Gedisa, Barcelona, 1987]

Fernand Braudel, “Sobre la larga duración”

“Creo en la realidad de una historia particularmente lenta de las civilizaciones en sus profundidades abismales, en sus rasgos estructurales y geográficos. Claro que las civilizaciones son mortales en sus floraciones más preciosas; claro que brillan, y luego se apagan, para volver a florecer bajo otras formas, pero esas rupturas son más raras, más espaciadas de lo que se piensa. Y sobre todo, no destruyen todo por igual. Quiero decir que en tal o cual área de civilización, el contenido social puede renovarse dos o tres veces casi por completo sin alcanzar ciertos rasgos profundos y estructurales que seguirán distinguiéndola fuertemente de las civilizaciones vecinas. Por otra parte, más lenta aún que la historia de las civilizaciones, casi inmóvil, existe una historia de los hombres en sus relaciones estrechas con la tierra que los sustenta y nutre: es un diálogo que no deja de repetirse, que se repite para durar, que puede cambiar y cambia en la superficie, pero prosigue, tenaz, como si estuviera fuera del alcance y la mordedura del tiempo”.

 

FERNAND BRAUDEL, “Position de l’histoire en 1950”, lección inaugural en el Collège de France, 1950, retomado en Écrits sur l’histoire, París, 1969, pp.15-38 (p.24)

Jean-Marie Pesez, “¿Cultura o civilización material?”

“Sin querer proponer una definición que se pretendiese decisiva y universal, puede observarse lo que supone la materialidad asociada a la cultura. La cultura material tiene una evidente relación con las restricciones materiales que pesan sobre la vida del hombre, y a las cuales el hombre opone una respuesta que es precisamente la cultura. Pero éste no es todo el contenido de la respuesta en lo concerniente a cultura material. La materialidad implica que, desde el momento en que la cultura se expresa de manera abstracta, ya no se trata de cultura material.

 

Ésta designa no sólo el campo de las representaciones mentales, del derecho, del pensamiento religioso y filosófico, del leguaje y de las artes, sino igualmente las estructuras socioeconómicas, las relaciones sociales y las relaciones de producción; en suma, la relación del hombre con el hombre. La cultura material está del lado de las infraestructuras, pero no las recubre: no se expresa más que en lo concreto, en y por los objetos. En resumen, ya que el hombre no puede estar ausente al tratarse de cultura, la relación del hombre con los objetos (al ser, por otra parte, el hombre mismo, en su cuerpo físico, un objeto material).

 

Quizás aún sería necesario evocar una interrogante que no dejará de plantearse: ¿cultura o civilización material? Pareceque puede discutirse hasta el cansancio sobre los matices que separan los dos términos, respecto a los cuales seguramente no recubran siempre conceptos diferentes. Puede estimarse que civilización resulta más globalizante, que la palabra hace referencia a un sistema de valores, que opone los civilizados a los bárbaros y a los primitivos, y, por estas razones, puede preferirse cultura, que se emplea más cómodamente en pluraly no implica jerarquización.

 

También puede sostenerse que en francés, en el lenguaje corriente, “cultura” y “material” son un poco antitéticos. Pero es necesario admitir sobre todo que el alemán y el eslavo dicen cultura allí donde el francés diría civilización, y que la expresión en cuestión nos viene del Este: cultura material parece consagrada por el uso y el origen de la noción. En fin, antropólogos y estudiosos de la prehistoria emplean con más gusto cultura cuando se pretende designar el conjunto de objetos que caracterizan una sociedad. De hecho, están dadas todas las oportunidades para que se trate de un falso problema, desde que –como bien parece ser el caso– se da el mismo sentido a una y otra expresión y el mismo contenido a civilización material y a cultura material”.

 

JEAN-MARIE-PESEZ, “Historia de la Cultura Material”, Clío, núm. 179, 2010, pp.226-227