Programa V Jornadas Internacionales de Teoría y Filosofía de la Historia

 

El problema de las causas en la historia ha hecho correr mucha tinta desde que la disciplina histórica intentó ponerse a la par de otras disciplinas científicas. Ha sido común pensar la historia de manera tal que, para salvar la libertad de sus agentes, se niega toda causalidad. La historia, como el hombre, es libre. Va y viene, sin que sea posible predecir su decurso, porque en ella no hay causas que la determinen. Pero, si no hay causalidad histórica, pareciera que el hombre es un creador que en cada momento inventa desde la nada el tiempo siguiente. Y así desaparece, en estricto rigor, la historia.

 

Esa visión, además, aunque quiera afirmar lo contrario, pareciera ser heredera de las concepciones deterministas de la historia, porque sigue concibiendo las causas al modo como lo hace el determinismo. De esa manera, para evitar el determinismo, requiere, simplemente, negar la presencia de causas en la historia.

 

Al lado de esta visión que quiere salvar la “libertad” de la historia han existido, por supuesto, aquellas otras que, por uno u otro camino, introducen un determinismo tal que el hombre se ve reducido a cumplir un papel de simple instrumento de fuerzas que lo sobrepasan y lo conducen por senderos que en nada dependen de él. El ejemplo más claro, aunque no el primero ni el más consistente desde el punto de vista teórico, es el del marxismo. La completa realidad reducida a pura materia; el hombre entendido como simple materia consciente, sujeto entonces a todas las leyes de esa materia; leyes que determinan un devenir dialéctico; una lucha de clases convertida en motor de la historia; unas formas de producción como determinantes de todo lo que es, en su sentido más propio, lo humano. Todo ello forma parte del materialismo histórico, el cual, en cierto sentido, podría significar la aniquilación de la historia en su sentido más propio, precisamente porque no deja lugar a una acción realmente humana como causa del devenir histórico.

 

Pareciera que en los dos extremos, tanto en el del determinismo absoluto como en el de la negación de toda causalidad, lo que termina desapareciendo es precisamente la historia.

 

En las V Jornadas Internacionales de Teoría y Filosofía de la Historia la invitación es a reflexionar sobre las causas en la historia. ¿Hay causas? ¿O no? Si las hay, cuáles y cómo configuran el hecho histórico. ¿Hay determinación en la historia o es el sólo producto de la libertad? Y esa misma libertad ¿puede ser entendida como causa? ¿Y de qué naturaleza? La invitación es a pensar desde la teoría general o mediante el análisis que se pueda hacer desde particulares hechos históricos sobre las causas en la historia, para develar, si es que las hay, cómo operan y cómo a partir de ellas sería posible, precisamente, la historia.

 

Para más información:

Ver programa de las V Jornadas Internacionales.